Según Alessandro Michele, el nuevo perfume de Gucci es un medio para recordar un momento especial y revivir las emociones latentes en el subconsciente.

No es casualidad que la nueva fragancia de Gucci, Mémoire d’une Odeur, explore el poder de los recuerdos, los recupere del pasado y los haga vivir en el presente. Así nació la primera fragancia universal de la Maison, una esencia que no puede identificarse con un género ni con un tiempo.

Gucci Mémoire d’une Odeur es un perfume, sin género, que da lugar a una nueva familia olfativa: Mineral Aromatic. El acuerdo se basa en la combinación de ingredientes inesperados, entre los que destaca la nota peculiar de la manzanilla romana, en la que el diseñador de Gucci creó todo el perfume junto con la nariz de Alberto Morillas.

Todo viene de mi obsesión por los olores: mi memoria es sobre todo olfativa, para mí el olfato ya es memoria. Es la sensación de que, incluso con los ojos cerrados, te transporta a un preciso momento de espacio y tiempo. Cuando comenzamos a trabajar en Gucci Mémoire d’une Odeur, traté de imaginar el recuerdo de un perfume que no podía identificarse fácilmente; un olor híbrido, que se parecía lo más posible a un recuerdo. Cuenta Alessandro Michele.

La campaña tiene como director artístico a Christopher Simmonds, quien lo imaginó como un álbum de fotos, que retrata a todos los miembros de “una familia inusual”, formada por espíritus libres, reunidos en el castillo de Montecalvello. Para él la tarea de guiar al elenco de Gucci Mémoire d’une Odeur, fue una combinación ecléctica y universal de almas.

“El elemento rector de toda la campaña es la idea de libertad, la idea de no-tiempo, no-lugar, de contexto no social. Imaginé un mundo como un fresco, que habla de una vida ‘mitológica’ en la que la familia es una comunidad privada, con su propio marco social en el que prevalece la libertad total de expresión, y los roles de las personas y las cosas no están definidos. Un recuerdo auténtico”, dice Alessandro Michele.