Generar situaciones de encuentro es positivo, sí además ese espacio reúne mujeres referentes con experiencia llevando adelante proyectos que buscan mejorar la calidad de vida de otras personas, para abordar la deconstrucción del patriarcado, entonces estamos ante una oportunidad.

por Ester Ibarguren
fotos Lucas Basualdo

Con el Espacio Bapro de La Fonte D’Oro como sede y dos moderadoras del periodismo local, Gabriela Azcoitia y Mariana Gérez, Numeral convocó a treinta mujeres, de la mano de la escritora Jorgelina Albano, para acercarnos a la compleja, pero cada día más posible, tarea de redefinirnos como sociedad. La autora compartió sus primeras inquietudes devenidas de su historia familiar, mujeres que según testimonió «nacieron con las alas cortadas». Dar visibilidad a la trama de conceptos y visiones de mundo que nos atraviesan constituye un desafío que la escritora, por medio de su sitio web y obra, ha tomado como estandarte.

¿Cómo romper con viejas estructuras sedimentadas en nuestra forma de ver los vínculos y roles del hombre y la mujer? Jorgelina a través de su libro «Los zapatos rojos son de puta» nos ayuda no solo a pensar acerca de esta temática sino a visibilizarla, parte de su poder reside en que no somos conscientes de qué tan hondo se encuentran arraigadas estas formas de ver el mundo. Asumir que las conductas y acciones cotidianas pueden contribuir a desarmar estos conceptos, es el inicio. Tal vez se sientan como pequeñeces, pero no es así. No reír ante un chiste de contenido machista, cambiar las formas del humor, el lenguaje inclusivo o la apertura hacia la diversidad de estéticas e identidades sexuales son algunos de los frentes que se van abriendo, porque entre las mujeres aún nos sorprendemos al ver un varón cuidando un bebé o hacemos señalamientos dudosos acerca de las malas artes usadas para acceder a un puesto de mando. Tan arraigadas tenemos estás miradas que la transformación debe iniciar desde el interior de cada une.

Las mujeres somos depositarias de una definición que no elegimos y tenemos la opción de acelerar el cambio cultural del sistema patriarcal.

Espacios como los generados por Numeral nos interpela acerca de los modos de intervenir en el reconocimiento y la ampliación de derechos, sabemos el qué, ahora toca definir el cómo y en ese nuevo hacer damos el presente. Así a lo largo de la tarde las voces de estas mujeres se encendieron para poner en palabras algunos de los mecanismos que han relegado a la mujer a un segundo plano y, lo que es peor aún, lo han naturalizado. Se generaron diálogos, se discutieron posiciones, pero sobre todo se produjo un encuentro de significados nacientes. Un puñado de interrogantes sobre los cuales indagar, para comenzar a profundizar esta revolución que apenas comienza, pero que es urgente.