Nacida en Barranquilla, Colombia y conocedora del mundo, la actriz es un ejemplo de una generación que busca dejar un mensaje a través de su forma de vida.

por Regina Augurto

Sentada al costado del set, después de terminar las fotos, entre flashes y percheros, la escuchamos como si fuera un nuevo oráculo. No exageramos. Siempre sonriente, se toma su tiempo y responde con voz calma y pensante.
Hoy, con varios papeles a sus espaldas, tanto en la gran pantalla como en la chica, Liz Solari utiliza sus redes sociales para promocionar su propia marca de activismo en línea, comentando en asuntos sociales tales como liberación y protección animal, veganismo, calentamiento global y abuso de género; haciéndose cargo de problemas sociales cercanos a su corazón y alzando la voz.

Tuviste la oportunidad de viajar mucho y conocer gente de diferentes culturas. En todo este tiempo, ¿qué aprendiste de vos misma, del mundo, y de las personas que vivimos en él?
A lo largo de diferentes etapas aprendí diferentes lecciones de la vida. Algunas más duras, otras más simples, pero estuve alerta a aprender todos los días algo. Hablando del presente, el aprendizaje que más se reafirmó en mi ser es la importancia de volverme inofensiva, es decir, no robarle la paz ni la vida a otros seres y de volverme todos los días una persona más compasiva. Ponerme más en el lugar del otro, para no juzgar, para no dividir, para no crear paredes o muros, ni lapidar, sino al contrario, para enriquecerme con las diferencias de las personas y de los lugares que me voy encontrando.

¿Cuál dirías que es hoy tu mayor lucha?
La compasión por todos los seres. La tierra es un ser, los animales son seres, todo. Tenemos que respetar la vida. Mis luchas son dirigidas hacia los más vulnerables, a los que no tienen voz o los que no se pueden defender, los niños, los animales, las mujeres y el medio ambiente; son lo que más abordo. Apoyo todas las campañas que tienen que ver con la concientización, en puntual la protección animal porque me di cuenta de que es la punta del iceberg. Realmente son los más vulnerables. Lo que pasa con la experimentación animal es que hay todo un sistema de salud que nos esta afectando a todos nosotros. Ya está probado que es ineficiente e innecesario y que es antieconómico. Siento que es parte de mi responsabilidad ayudar a traer a la luz esto, para que las personas que se conectan conmigo y que me siguen reciban este mensaje y que pueda generar algo en ellos que los haga reflexionar.

¿Y en qué momento de tu vida decidiste luchar para darle voz a los que no la tienen?
En la última década, fue una década poderosa. Tuve una transformación muy profunda que viví a raíz de mi encuentro con mi maestra espiritual, Cher Chevalier, y de mi proceso de aprendizaje sobre este camino. Esto va de la mano con un montón de cosas porque nada está separado, vos te transformas y naturalmente transformas todo lo que te rodea. Siempre tengo un ejemplo visual en la cabeza cuando hablo de esto: cuando tiras una piedra al agua, cae y empiezan a formarse muchos círculos alrededor. Todos los círculos son el impacto que nosotros tenemos alrededor. Trabajo mucho en mí misma, en lo que pienso, en lo que digo y en lo que hago, estoy alerta. Yo soy mi gran obra, mi gran trabajo. Tuve un crecimiento, una evolución y una responsabilidad. Ahí me di cuenta de que esto no se trata solo de mí sino de todo lo que me rodea. No solo mi círculo inmediato, mi familia o mis amigos, sino todos somos una gran familia, no solo la raza humana sino todas las especies con la que estamos conviviendo. En mi vida artística entendí que quiero utilizarlo para el más alto propósito.

No estoy enseñando nada, estoy compartiendo mi experiencia de vida desde la perspectiva del lugar que me tocó.

Además tenés el poder de llegar a muchas personas y generar un cambio… ¿Qué te gustaría dejar en claro a la gente que te escucha?
Compasión por todos los seres, ser amable con otros, ser amable con uno mismo, dejar las diferencias, cada uno esta haciendo su aprendizaje y no somos quienes para juzgar. Construyamos de manera positiva. Entre mujeres nos tenemos que respaldar, potenciar y empoderar. Tenemos que proteger a los más vulnerables porque no tienen a nadie. Cada uno puede hacer la diferencia, nunca duden de su poder. Si todos nos comprometiéramos un poco más, si fuéramos más empáticos y más compasivos, la tierra no estaría como está, no habría extinción en masa de los animales y no habría niños dejando de ir al colegio para hacer manifestaciones por su futuro. Entonces creo que hablar de estos temas nos sensibiliza, nos ayuda a tomar consciencia. Mientras más levantamos la voz más nos van a escuchar los legisladores y más posibilidades hay de que se cumpla este cambio.

Es muy difícil imponerse e intentar promover cambios sobre hábitos tan arraigados en nuestra sociedad. ¿Recibís ataques o quejas en contra de lo que haces?
Si estás dispuesto a decir la verdad, no esperes, no tengas expectativas y tenés que estar dispuesto a que te llegue mucha oposición. La verdad es la verdad. Es algo que no tiene algo que ver conmigo, no es algo personal, es lo que es, es lo que está pasando. Muchas veces genera un montón de movilización y es lógico, como cuando a vos te dicen algo que no querés escuchar, a veces te enojas, a veces respondes y a veces reflexionas todo depende de tu estado.

¿Cuál es tu concepto de amor?
Dios. La fuente de todas las religiones es el amor.

Fotos de @ferjacobi
Estilismo de @franarrechea y @manuellariv
Maquillaje de @rikivalles
Pelo de @nacholopezfagalde para @vardomanagement con productos @kerastase_oficial

Leé la nota completa en Numeral Post #4 – Invierno 2019.