Bernarda, quien creó una marca de accesorios a partir de materiales recuperados como cámaras de bicicleta, cables y bolsas plásticas, hace posible la vida sostenible con una filosofía consciente gracias a su marca.


Este es el momento adecuado para que seamos sensibles a la naturaleza. Estamos descubriendo nuevas marcas en este momento cuando necesitamos dar forma a nuestro estilo de vida en esta dirección positiva. BernardaJu se produce manualmente a partir de materiales recuperados, además de generar un circuito de recolección de desechos en colaboración con bicicleterías del barrio. La firma, que tiene una gama de piezas reciclables y sostenibles, nos permitirá adoptar una filosofía de vida consciente en nuestra vida. Hablamos con la fundadora de la marca, Bernarda, quién nos contó todo sobre BernardaJu y las necesidades de la vida sostenible.

¿Cuál es el origen de tu amor por la moda? Crecí pasando las tardes en el taller de costura que tenía mi mamá en casa. Ahí se fue forjando un vínculo muy cercano con el mundo textil. Desde muy chiquita me entretenía uniendo retacitos de tela con alfileres, y de adolescente, cuando el taller ya no funcionaba porque mi mamá cambió de profesión, seguía pasando mucho tiempo ahí revolviendo rollos de telas y prendas que habían quedado sin uso, con lo que encontraba me hacía ropa, cosía a mano y las intervenía pintando, tiñendo con anilinas o agregando apliques.

¿Tus fuentes de inspiración? Soy de una ciudad costera así que tengo cierta fascinación por las criaturas marinas y
son una fuente de inspiración recurrente. De hecho la colección diseñada para mi proyecto final de carrera ‘El Mar Adentro’, habla de llevar al mar adentro de una misma, de cómo el movimiento de las olas, así como moldea piedras y playas, moldea también las identidades de las personas que están cerca. También me inspiran los objetos que me rodean o que tuvieron algún lugar importante en mi vida. Por ejemplo, la cartera ‘Pliegues’, que es el hit de la marca, surgió porque los pliegues de ciertas cámaras de bicicleta me hacían acordar a un monedero que tenía mi mamá hace muchos años. Era muy chiquito pero tenía un fuelle tipo acordeón que hacía que pudiera expandirse muchísimo y luego volver a su tamaño inicial. Me parecía alucinante ese cambio de forma, entonces quise replicar eso en una escala mayor.

Muchas veces surgen piezas a partir del proceso de confección de una pieza anterior. Después de repetirla muchas veces, y ya conociéndole cada rincón, al mirarla desde otro ángulo, girarla o darla vuelta de alguna manera aparece una forma nueva y totalmente distinta.

¿Tu momento más hermoso relacionado con la moda? Definitivamente la facultad. Estudiar en la FADU fue una etapa hermosa que me acerco todo ese mundo que me parecía tan lejano e inaccesible antes de empezar a estudiar diseño.

¿Cómo funciona tu proceso creativo? Puede empezar con una idea puntual o simplemente con ganas de hacer algo nuevo. Fabrico yo misma todas mis piezas y a veces la repetición agota, pero de ahí surge esa necesidad de aire, de crear algo nuevo. No me sirve plantearme una temática y hacer a partir de ahí, prefiero sentarme frente al material y empezar a ver qué pasa, probar muchas cosas, ver qué surge cuando lo trabajo. Funciono cuando hago.

¿Hay características recurrentes dentro de las piezas? Hay algo de lo simple de la confección y lo crudo del material que está en todo lo que hago. Diseño a partir de las propiedades del caucho, y no a partir de la tipología de producto que estoy buscando. No fuerzo a una cámara de bicicleta a que se parezca a la moldería de una cartera, sino al revés. Me parece mucho más rico. Además, la gran mayoría de las piezas son regulables o transformables. Me gusta que haga falta algo de exploración para entender cómo usarlas y cómo están hechas. Está todo muy a la vista, es cuestión de observarlo con atención. Eso genera una relación más cercana con la pieza y la idea es que a partir de ese entendimiento puedan modificarse y usarse de una manera más personal.

¿Crees que la crisis económica agravada por Covid-19 pueda ser un freno a la causa ambiental? ¿O más bien una oportunidad? Creo que el verdadero cuidado de nuestro entorno tiene que ver con entendernos como una parte igual de un todo y no como seres superiores que tienen derechos sobre el resto de las partes que lo conforman. Entender que la vida de todo lo que nos rodea es tan relevante como la nuestra, y que de hecho nuestro bienestar depende directamente del bienestar de nuestro ambiente. Deberíamos aprender a pensar nuestras formas de vida desde ahí.

Tengo esperanza de que este contexto donde todo se volvió más evidente que nunca nos haya despertado un poco en ese sentido.

En diez años te gustaría… Seguir diseñando y haciendo cosas seguro, pero no sé ni qué ni dónde.