En un momento en que todo parece estancado y deslucido, la modelo argentina nos comparte su aislamiento desde su casa en Italia, aprovechando al máximo sus días. Ella está creando belleza a partir de su entorno cotidiano y alentando a otros a hacer lo mismo.

texto de REGINA AGURTO

La suerte estaba de su lado, cuando en 2015 mientras estudiaba psicología en Argentina, su ciudad natal, fue parada en las calles de Nueva York por un scouter de modelos. Tiempo más tarde firmo contrato con LO Management y varios meses después tuvo su primer direct booking con Prada. Hoy reside con su novio en Italia, donde se mudó para construir su carrera, trabajando para firmas como Jil Sander, Celine, Marni… En estos días, su ambiente fomenta su imaginación. Y aunque lejos del ajetreo y el bullicio de la vida en la ciudad, Valentina no es inmune a las luchas que el virus causo en la sociedad.

En este periodo nuestras casas se han convertido en nuestros pequeños mundos. ¿Cómo estas tratando con el confinamiento? Estoy en la recta final del aislamiento. Debo reconocer que al principio fue difícil, porque estoy lejos de mi familia, más allá de que vivo con mi novio. Es difícil porque a una se le presentan muchísimos miedos, pero de a poco uno va aprendiendo a sobrellevarlos, ya sea leyendo o distrayéndose con lo que sea. Por suerte, mi casa se convirtió en mi hogar. Estoy pasando muchas horas cocinando, haciendo posgrados de psicología y dedicando mucho tiempo a sacar fotos, porque me divierte todo lo que es estético. Con estas cosas puedo pasar horas y horas, pierdo completamente la noción del tiempo. Este aislamiento a mí me está tratando bien porque me llevo muy bien con mi novio y eso hace que todo fluya de manera natural y linda.

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Los cambios que estamos viviendo se van a ver reflejados en todos nuestros aspectos. ¿Cuál crees que será el impacto que tendrá en vos? Desde antes que empezara el coronavirus ya era bastante maniática de limpiar las cosas. Creo que estos cambios se van a ver reflejados en el aspecto de la higiene. Algo que me impactó muchísimo es mantener cierta distancia entre las personas, me parece muy importante. Espero que también impacte en todo lo que es público, principalmente en el transporte, creo que antes no se tomaban las medidas necesarias y la gente iba toda apretada. Espero que pueda cambiar esto. También empecé a seleccionar la información que va a enriquecer a mi saber y qué cosas prefiero obviar. De hecho, me acuerdo de que había mañanas que me levantaba, leía la cantidad de muertos, sacaba el porcentaje y le contaba a mi novio. Llego un momento que dije: “¿Y esto de qué me sirve realmente?”.

Y hoy en tu vida cotidiana. ¿Cuál es tu inspiración? Mi inspiración es que estoy agradecida. A pesar de estas duras circunstancias, tuve gente que me supo acompañar, escuchar y ayudar. Estoy agradecida con mi novio: él se podría haber ido tres veces a Israel, de donde es, y decidió quedarse conmigo acompañándome. Yo no tenía posibilidades de volverme a Buenos Aires porque no había vuelos a Argentina. La realidad es que, dentro de los malos momentos que se vivieron acá, en esta ciudad, los dos tuvimos la suerte de estar sanos y estar bien. Solo puedo agradecer.

Creo que la pandemia nos va a dejar de positivo el hecho de ser más solidarios con el otro, el hecho de poder valorar las pequeñas cosas, de valorar mucho más que antes.

Todos hemos pasado de estar ocupados con nuestras rutinas a estar ahora en confinamiento. ¿Sentís esa presión de ser productiva en casa? Debo reconocer que, al principio de la cuarentena —mi novio es hiperactivo partamos de esa base—, nos despertábamos todos los días a las 7 de la mañana. Yo sentía constantemente que tenía que estar haciendo algo, me acuerdo y me causa gracia. Tenía que estar haciendo deporte, o tenía que estar cocinando, o tenía que estar leyendo, así un montón de cosas. Con el correr del tiempo dije: “ya está, necesito descansar”, porque estaba realmente agotada. No sé cómo explicarte que tenía un cansancio mayor que en los días que tenía que ir a trabajar. Entonces dije: “yo me voy a dar mi espacio, si él quiere estar corriendo o haciendo deporte todo el día, que lo haga, si yo tengo ganas de quedarme 5 minutos o media hora mirando el cielo lo voy a hacer”. Aprendí que el no hacer nada no es tan fácil como uno piensa, pero con práctica todo se puede.

La amenaza del COVID-19 ocupa gran parte de nuestro pensamiento en estos días. Para vos, ¿cuáles son los efectos negativos de la pandemia? ¿Y qué le encontrás de positivo? Hubo días muy difíciles acá en Italia. Cuando fue el auge de esta pandemia, tengo el recuerdo de estar en la línea del supermercado y ver una caravana de 10 autos fúnebres. Ver eso fue un punto quiebre en mi vida, ese día volví a mi casa con una angustia que no había sentido los días anteriores. Me di cuenta de que está bueno tener miedo de alguna manera racional, pero cuando ese miedo pasa a ser pánico y nos paraliza no sirve de nada. Y eso fue lo que me estaba pasando, sentía que estaba viendo tanta información, tantos videos, tantas cosas que a mí no me sumaban en absolutamente nada. Decidí crear mi propio mundo haciendo lo que más me gusta y seleccionando qué información quiero leer, qué quería saber y qué no. Porque era constantemente estar escuchando sirenas de ambulancias, ver a toda la gente tapada y la realidad es que una no está acostumbrada.
Como positivo puedo destacar que nos va a ayudar a ser más solidarios, a no tener ese pensamiento egoísta e individual. Esto lo pude ver reflejado en los voluntarios que hay acá en Italia y que también hay en Argentina. Voluntarios que le compran comida o medicamentos a la gente mayor. Es algo muy lindo porque se deja de lado este pensamiento individual de “me quedo en mi casa para tener menos posibilidades de contagio” y se ayuda a las personas más vulnerables. Me parece súper enriquecedor. Creo que la pandemia nos va a dejar de positivo el hecho de ser más solidarios con el otro, el hecho de poder valorar las pequeñas cosas, de valorar mucho más que antes.

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Desde tu perspectiva, ¿cómo crees que afecta a las personas el aislamiento en un nivel psicológico y emocional?Yo creo que es difícil porque el ser humano en general vive teniendo un proyecto, ya sea a mediano o a largo plazo. Es inevitable vivir sin pensar en el futuro. Hace un tiempo leí que está bueno experimentar diferentes emociones pero que lo importante es que, cuando experimentamos emociones negativas, por decirlo de alguna manera, estas emociones no se queden con nosotros por un rato largo. A mí me sirvió bastante entender que, si tengo ganas de llorar, o tengo ganas de estar enojada, lo voy a hacer, pero en su justa medida, al igual que con el miedo. Mientras no se haga crónico y no perdure por varias horas o días está bien, porque es así, claramente uno va a enojarse, a sentirse angustiado, o a sentirse solo, es inevitable.

El bombardeo constante de información puede provocar una mayor ansiedad y afectar nuestra salud mental. Como psicóloga, ¿qué recomendas hacer para mantener la paz interna? Lo que recomiendo hacer principalmente tener una rutina. Vestirnos por la mañana, sentir que es un día de trabajo y no saltearnos comidas. La importancia de buscar el apoyo en las personas que uno quiere, intentar ser positiva, evitar la sobre exposición a la información. Hay muchas cosas que podemos hacer para estar más tranquilos y disminuir el malestar, como: meditar, aprender a respirar de alguna manera o el ejercicio físico, que para mí es lo principal. También es crucial respetar las horas de sueño, porque lo veo en mis amigas, algunas se van a dormir a las cinco de la mañana y les desorganiza todo el día siguiente. Hay que evitar la tecnología antes de irse a dormir porque las pantallas pueden confundir a nuestro cerebro y hacerle creer que es el momento de levantarse por todo el brillo que tienen. Todo esto me fue ayudando, pero lo principal para mantener la paz interna es no sobre exponerse a la información que no nos ayuda y que nos genera pánico.

Este periodo es como un reinicio necesario para toda la industria. ¿Cuál es tu visión de la industria de la moda a futuro? Me cuesta decirte cómo va a ser en el futuro. La moda acá está frenada hace más de un mes y medio. La situación empezó a agravarse a fines de febrero, me acuerdo de que volví de Francia, y a los pocos días la gente había dejado de tomarse el transporte público, pero a mí, mi agencia, me seguía mandando para que fuera a ver clientes. Es importante para mí poner en primer lugar a mi salud. La industria de la moda sigue, pero algo empezará a cambiar.

fotos de LO MANAGEMENT

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