“El cuidarte no es un lujo, sino una prioridad”, decían algunas frases virales. Una palabra que durante mucho tiempo se asocio a aspectos como alerta, precaución o cautela. Pero ahora está empezando a adquirir un nuevo significado.

Es fácil confundir el autocuidado con el egoismo. Sin embargo, hoy no vemos realmente diferencia entre el cuidado hacia uno mismo y el cuidado hacia los demás. En el caso de querer aplicar el autocuidado primero tenemos que declarar que somos responsables. Este arte es la manera de hacer oficial un estado de tranquilidad y el deseo de alivio o sanación.

El autocuidado y el egoísmo están separados por una línea muy fina que solo uno mismo puede reconocer. El autocuidado nos lleva a ser más responsables, mientras que el egoismo nos lleva a ser indulgentes y soltar las riendas o responsabilidad. El autocuidado pasa por aceptar la realidad con total honestidad y desde esa aceptación elegir apoyarse a uno mismo y a los demás para continuar adelante con mayor fuerza. Para que el egoísmo no ocurra es necesario tener una relación de amor con uno mismo y, al mismo tiempo, crear una relación más amorosa cuando practicamos el autocuidado. Se alimentan la una de la otra.

Hablamos de esto con Franco Pagliotto, Coach Ontológico: “Para un autocuidado responsable que no se lo confunda con egoísmo, es necesario primero revisar nuestras creencias. Esas ideas arraigadas en nuestro ser acerca de diferentes cosas -como el amor, la familia y el tiempo-, son las que guían nuestro accionar. Lo que creemos, creamos. Por tanto, me parece clave que el primer paso para saber si estamos siendo responsables con nosotros mismos, sea el saber qué creemos al respecto: ¿Qué creemos acerca del tiempo con nosotros mismos? ¿Qué creemos acerca de cuidarnos? ¿Lo valoramos? ¿Lo hacemos prioridad o está último en nuestra lista? Sabiendo lo que creemos acerca de algo es que sabemos cómo estamos accionando, y al mismo tiempo, tenemos la consciencia del cambio. Si no sé cómo es algo, es imposible que lo cambie. En resumen, para autocuidarnos primero hay que autochequearnos.”

Para un autocuidado responsable que no se lo confunda con egoísmo, es necesario primero revisar nuestras creencias. Esas ideas arraigadas en nuestro ser acerca de diferentes cosas. Explica Franco.

El posible riesgo de autocuidarnos es aceptar la realidad “como nuestra responsabilidad”, la importancia de la empatía y gratitud en los momentos difíciles. El cuidarte, como forma de amor hacia uno mismo y los demás, nos ayudará a fortalecer la relación con nosotros mismos. Todo aquello que consideramos beneficioso y damos a las personas queridas, es beneficioso para uno mismo, ya que fortalece la relación que tenemos con nosotros.

Cualquier acto de apoyo o de compresión es un arte de autocuidado que nos ayuda a navegar por los momentos difíciles con mayor facilidad. Al fin y al cabo, se trataba de eso. ¿No?

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