La moda se ha puesto a trabajar detrás de un solo objetivo: colaborar para vencer la pandemia que amenaza al mundo entero. Si, una vez más, todos los recursos y la creatividad propia de esta industria que tanto cortejamos están demostrando que desde su lugar cada iniciativa es bienvenida.

texto de Ester Ibarguren

Lejos quedó el calendario de desfiles y eventos propio de la semana de colecciones crucero, comenzando por la decisión de hacer su presentación en Milán sin público, Armani decidió lanzar su colección vía streaming. Una estrategia que ya ha quedado atrás luego de que las medidas de circulación se recrudecieran. Chanel, Dior y Prada pospusieron sin fecha sus desfiles programados para mayo, mientras que otras firmas como Gucci y Ralph Lauren han cancelado sus presentaciones de otoño. Ahora las firmas trabajan en recaudar fondos o poner a disposición sus recursos e infraestructura. Y la lista de casas que se suman es interminable Dolce & Gabanna, Versace…

El mismo Amancio Ortega, creador del imperio Inditex, con Zara a la cabecera, ha puesto su enorme capacidad logística y productiva al servicio de elaborar insumos sanitarios. Es el caso de Hermès y de L’Oreal que mantienen sus plantas abiertas para volcarse a la producción de desinfectantes. Del mismo modo estrellas de Instagram están usando su status de influencers para solicitar donaciones y recaudar fondos: la italiana Chiara Ferragni es una de ellas.

Sortear este duro momento es solo el inicio de un panorama que se vislumbra crítico, el consumo ha caído de forma estrepitosa -teniendo en cuenta que un tercio del consumo de la industria del lujo es asiático- y al quiebre de marcas jóvenes o pequeñas le siguen las de primera línea que también sufren consecuencias. El mundo tendrá que redefinir cómo seguir adelante, como lo ha hecho ante otras crisis históricas y la industria de la moda reflejará de una u otra manera este fenómeno. Lo cierto es que desde las cadenas fast fashion hasta el lujo más encumbrado recibirán el impacto del último grito de la moda: un grito de socorro que solo se responde con solidaridad.