Cada decisión y elección social y de consumo tiene un impacto en el medio ambiente y en otros. La cosmética es una de las industrias clave para concretar el cambio.

foto de CHLOE AMAYA

La concientización mundial de preservar el planeta plantea nuevas formas de consumo y estilos de vida. La cosmética también se sumerge en esta corriente de cambio y va sumando adeptos que buscan y desean cuidarse con productos que respeten el entorno. ¿En qué se diferencia la cosmética sustentable, vegana, de la orgánica, natural y otras denominaciones similares que parecen iguales pero no lo son? Conversamos con los profesionales de Weleda explican las diferencias y características de cada una de ellas.

Cosmética sustentable. Un enfoque que engloba y cuida todos los procesos que intervienen en la fabricación de los cosméticos a nivel macro, sin descuidar ninguna instancia. Desde que sea biodegradable y que no se haya probado en animales, hasta que se haya elaborado con ingredientes provenientes de cultivos orgánicos, libres de pesticidas, sin siliconas, sin ingredientes modificados genéticamente, sin fragancias sintéticas, en envase reciclable y sin usar derivados del petróleo. Estos son algunos de los tantos conceptos en los que se puede pensar para definir una cosmética sustentable. Weleda, por ejemplo, cumple con los estándares de cosmética sustentable en tanto que trabaja con más de 1.000 ingredientes naturales obtenidos de cultivos orgánicos, biodinámicos o de recolección silvestre controlada.

Cosmética vegana. Puede no ser necesariamente sustentable, porque puede no incluir ingredientes derivados de animales, pero aún así utilizar siliconas. Claramente es una de las más visibles y notorias tendencias que se registran. Cada vez son más las personas que se interesan en saber de dónde y cómo se elaboran los cosméticos y cuidan que todo sea hecho sin lastimar a otros seres vivientes. Para que un cosmético sea vegano no basta con que no se haya efectuado el testeo en animales, sino que no puede poseer ningún ingrediente de origen animal.

No testeamos en animales y nos servimos de un abastecimiento ético con respeto a las personas y la biodiversidad, explica Isabel Escalante, Responsable de Marketing de Weleda Argentina.

Cosmética natural. Los productos de origen vegetal, al mantener una estructura similar a la epidermis, se absorben y asimilan de un mejor modo que los productos artificiales y se evitan posibles alergias o reacciones adversas. “La elección de Weleda de desarrollar cosmética natural se centra en la base de su filosofía y es que la naturaleza tiene poderes sanadores. Weleda lleva más de 90 años estudiando exhaustivamente la naturaleza o para desarrollar sus cosméticos y medicina antroposófica” desarrolla Escalante.

Cosmética orgánica. Se refiere a que las materias primas que se utilizan para la elaboración de los productos derivados de la tierra o cultivos no tienen ningún tipo de fertilizantes ni agroquímicos. Una responsabilidad consciente hacia el medio ambiente se manifiesta en cada detalle de la operación, desde el cultivo orgánico de las plantas hasta el envasado final de los productos. Los productos no tienen conservantes sintéticos como los parabenos ni sus derivados químicos que se utilizan como conservantes en la industria alimentaria y en la cosmética.

Para Weleda la belleza no es algo que nazca en un laboratorio; sino algo que se cultiva directamente de la tierra y que está íntimamente ligado a la salud. De hecho, sus líneas de productos han sido desarrolladas para complementar el tratamiento de la persona como un todo, preservando la fuerza original de las sustancias naturales y apoyando las fuerzas sanadoras presentes en todo organismo.

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